Los adolescentes y jóvenes no solo son el futuro sino que son también protagonistas del presente. Creemos que Dios nos ha dado una juventud sana, creativa y trabajadora que sabe lo que quiere y hacia donde va. Nuestros jóvenes no se dejan condicionar por su pasado y toman, cualquiera haya sido su experiencia, ese pasado como trampolín para crecer y romper barreras que los limiten. No figura en sus diccionarios las palabras "no puedo" o "no tengo" porque en Cristo encuentran la victoria en todo lo que se propongan.

Dios nos ha llamado a transmitir el mensaje de Jesús a los jóvenes, como alternativa a una sociedad en decadencia!